| Cierres de radios comunitarias: A patadas con Lota |
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| Escrito por Valeska Jara Sepulveda |
| Jueves, 15 de Octubre de 2009 18:03 |
06/10/09.- Por fin la puerta se abrió y los policías se abalanzaron sobre lo que encontraron, micrófonos, cables y todo tipo de aparatos, incluido el teléfono y aunque parezca raro se llevaron también el libro donde firmaba un trabajador cesante contratado por los programas pro-empleo del gobierno. Se marcharon. Dejaron los muebles, sólo porque no cabían en el vehículo que los transportaba.Esto sucedió el 28 de julio en la tarde; los detectives tenían otra orden similar para actuar contra radio Renacer, otra emisora comunitaria de larga trayectoria en Lota, que había tenido su concesión, pero como caducan cada tres años, en una de esas ocasiones les falló algún papel y no lograron renovarla. Pero la policía estaba cansada por la misión de esa tarde y dejaron el trabajo pendiente, aunque no por mucho tiempo. El segundo allanamiento Así fueron acalladas 2 radioemisoras que sirvieron a la comuna durante 8 años, sólo por la denuncia realizada por la ARCHI, según pudo averiguar el diputado Iván Norambuena, quien se lo informó a Radio Renacer. Se aplicó la Ley 19091 del año 1991, que no es una herencia de la dictadura, sino una de las primeras modificaciones a la Ley de Telecomunicaciones realizada por el gobierno de Aylwin. Como consecuencia de hechos como los relatados, la radio de la Universidad de Chile -la radio que piensa- decidió desafiliarse de ARCHI y lo comunicó a través de una carta de su director, el periodista Juan Pablo Cárdenas, donde fundamenta su decisión por “la persecución legal y policial manifestada en contra de un conjunto de radios comunitarias del país a quienes se les impide o restringe el libre ejercicio de la libertad de expresión”. Cárdenas recibió el Premio Nacional de Periodismo en 2005 y es un tipo que sabe de persecuciones, pues las sufrió prácticamente durante toda su vida profesional tanto en dictadura como en democracia. Es también grave que existan leyes injustas, que castigan con dureza desproporcionada que puede llegar a los 3 años de cárcel, faltas que no perjudican, sino por el contrario favorecen a la comunidad. Por otra parte, en Lota existe más de una organización que presentó su solicitud para tener una radio debidamente concesionada en abril de 2008, como es el caso del Centro de Promoción y Desarrollo de la Mujer, y aún esperan la culminación del proceso. Es decir, esperan que la Subtel llame al sorteo que decidirá cuál de los postulantes recibirá el anhelado permiso. De este modo, quienes han actuado con pleno apego a la ley, también están silenciados. Más allá de Lota Disparan a la bandada Después de saber cómo fueron las cosas en Lota, esto casi no parece digno de mencionar, estos funcionarios son como boy scouts al lado de los detectives. Sin embargo, sorpresa fue la que la que causó cuando el representante legal de la radio señaló que iba a hablar con Hugo Cautivo, el Seremi del ramo, ya que los funcionaros se rieron de su ingenuidad y le contestaron que ese señor no era su jefe y que ellos dependían de Pablo Bello, Subsecretario de Telecomunicaciones y más directamente del director de la División de Fiscalización. Todo lo cual resultó ser cierto, ya que fue confirmado por el propio Cautivo, quien pidió disculpas a los miembros de la directiva de ANARCICH que concurrieron a la Seremi para conversar esta situación y que luego reiteró en un encuentro regional de radios comunitarias realizado en Concepción el 15 de agosto. Lo que preocupa en estos momentos a los comunicadores de Radio Lorenzo Arenas es que esa infracción puede llevar a que se aplique una multa a esta radio. No se sabe si las cosas llegarán a ese punto, ni de cuánto podría ser la eventual sanción, sólo se el antecedente de radio Bonanza, una radio comunitaria de la comuna de Molina que fue multada con un millón de pesos, por una falta similar, según informó su director el Pastor Luís Vásquez. La esquizofrenia del Gobierno Advertimos en esta historia una contradicción entre el poder central y las autoridades políticas regionales, que no tienen ninguna posibilidad de hacer valer los criterios que surgen del conocimiento de la realidad regional y de sus actores. La Subtel ha organizado a sus fiscalizadores en macro zonas que abarcan varias regiones y de este modo se colocan por sobre las autoridades regionales. Pero lo que es aún más desconcertante, es que el gobierno, -que en el 2007 envió al parlamento un proyecto que crea un marco regulatorio nuevo para la radiodifusión comunitaria y ciudadana y que en junio de 2009 le colocó suma urgencia a la discusión de dicho proyecto, en el cual la presidenta Bachelet señaló que la legislación actual “resulta extremadamente restrictiva y no satisface el sentido social y comunitario que estos servicios de radiodifusión tienen”- haya enviado a sus funcionarios a fiscalizar el fiel cumplimiento de las normas que ese mismo gobierno cree deben ser cambiadas. Si ya estuviera en vigencia la nueva ley que ya ha completado su tramitación en la Cámara de Diputados, los 6 watts con que transmitía radio Lorenzo Arenas estarían muy por debajo del límite de 25 watts que serán autorizados. Parece una pandemia Esto parece una pandemia, tal cual como la gripe AH1N1, pero creemos que se trata de un fenómeno mucho más antiguo: dondequiera que se cometan abusos o crímenes por parte de quienes tienen el poder, los medios de comunicación y los comunicadores serán perseguidos y acallados. Será el silencio de los inocentes el único eco que podremos escuchar.
Por Juan Schilling Quezada LaDiagonal.cl
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| Última actualización el Jueves, 15 de Octubre de 2009 18:09 |





